Orígenes del Despachante

El nacimiento de la función pública del Despachante de Aduana se sitúa en los albores de nuestra nacionalidad, cuando en las primeras disposiciones aduaneras del país se habla, frecuentemente, de comerciantes matriculados en la Aduana. Pero el Despachante, actuando a nombre propio y por cuenta de terceros, aparece posteriormente.
 Por resolución de 25 de junio de 1860 se estableció un sistema de “cuadernetas” para acreditar a los importadores los bultos que tuvieran almacenados en los depósitos fiscales. Con el propósito de retiro de los mismos y a fin de no obligar al introductor a gestionar personalmente con la “cuaderneta” se le autorizó a otorgar la transferencia a un tercero. En la Ley de 22 de junio de 1861 ya se usa el vocablo “Despachante” (Art.38º), definiéndosele en el decreto reglamentario dictado el 25 de junio del mismo año, cuando se expresa en el texto que: “se consideran despachantes de aduana los inscriptos como tales en la Colecturía General” y que “la persona que quiera inscribirse como despachante de aduana deberá presentar la garantía ...”.
 Vale decir que se le reconocía al despachante una función específica con la consiguiente responsabilidad de su cumplimiento, dado la modalidad de fijación de garantías para su desempeño, como se disponía en el art. 37º de la citada Ley de 22 junio de 1861, el art. 6º del Decreto – Ley de 26 de marzo de 1877 y la garantía real (fondos públicos y títulos de propiedad) que se determinaba en el art. 2º de la resolución de 27 de octubre de 1879.
 Así fue naciendo un esbozo de lo que la profesión sería en el futuro y en el continuo devenir del tiempo, aportando sus esfuerzos la Aduana y los despachantes en el encuentro de los mecanismos legales y reglamentarios que permitieran al país realizar su comercio internacional en las mejores condiciones; se fue creando el ordenamiento jurídico aduanero, constituido por un abundante y complejo conjunto de tratados internacionales, leyes, reglamentos, dictámenes, etc.. Todo este proceso tan natural, fue creando una tarea, también cada vez más difícil de acometer e implicando también la necesidad de un esfuerzo metódico y tenaz y de mentes bien organizadas para un completo dominio de la función de despachar; fue creándose en definitiva un técnico con cometidos muy específicos, fue formándose el actual profesional DESPACHANTE DE ADUANA.

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