La región marca el ritmo de las exportaciones.

El año que está pronto a finalizar no ha sido bueno para las exportaciones. Los datos a noviembre señalan un descenso del 10% de las solicitudes de exportación de bienes acumuladas medidas en dólares corrientes.

Es una caída importante, que resume los problemas que enfrenta el sector. Por un lado, los internos asociados a una pérdida de competitividad de larga data que afecta a varios rubros. También inciden factores externos, como una demanda más débil y precios más bajos. Pero tal vez el factor que más está incidiendo en el mal desempeño del sector exportador uruguayo sea la situación regional.

 

La recesión por la que atraviesan tanto Argentina como Brasil afectó negativamente las ventas a esos mercados, incidiendo particularmente en los bienes de origen manufacturero. Si se analiza en detalle la evolución de las ventas externas del Uruguay en lo que va del presente año, se puede concluir que es a nivel de estos rubros, que se colocan fundamentalmente en la región, donde se concentran los mayores problemas del sector exportador.

Desde hace un largo tiempo se ha instalado el debate sobre la alta concentración de exportaciones uruguayas en productos primarios, o con escaso grado de transformación. Esa primarización se ve por algunos como algo malo y reclaman una mayor elaboración de los productos exportados, con mayor trabajo incorporado.

Las dificultades por exportar productos más intensivos en mano de obra son ciertas, pero ello no debe ir en desmedro de las ventas externas con un menor trabajo incorporado. Los productos primarios que exporta Uruguay son aquellos en los que el país cuenta con ventajas comparativas. De hecho, en varios rubros se alcanzaron escalas importantes de producción, al tiempo que en los últimos años el país diversificó la oferta exportable.

A su vez, la escala de producción alcanzada en varios rubros le ha permitido al sector exportador diversificar mercados con las ventajas que ello trae aparejado, siendo la carne el más emblemático.

Es cierto que varios de esos rubros alimenticios son commodities que son más fáciles de colocar en nuevos mercados si se cierra alguno, que si hablásemos de productos muy específicos. Pero como contrapartida son rubros cuyos precios son volátiles. La diversificación permite compensar esa volatilidad, ya que se compensan caídas de ciertos precios con recuperaciones de otros.

En tal sentido, si en vez de ver al país simplemente como un productor primario, se lo ve como un productor eficiente de alimentos de clima templado, se puede apreciar que está en condiciones de alimentar a una población varias veces superior. Y lo más importante es que esa oferta enfrenta una demanda creciente. Los cambios demográficos, económicos y sociales que están en proceso en las economías del sudeste asiático y particularmente en China lo aseguran.

Las exportaciones acumuladas en los últimos doce meses a octubre del presente año ascendieron a US$ 6.978 millones, lo que representa un descenso del 11%. Tal como se muestra en el gráfico alargado que aparece en la parte superior del cuadro que ilustra la nota, las ventas externas habrían detenido su caída en el último trimestre, luego de un período de contracción que se inició a mediados de 2014.

El gráfico alargado que aparece a continuación ayuda a entender esa evolución. Los que más contribuyeron a la caída son los productos del agro sin elaboración. Aquí influyó la caída de los precios internacionales de la soja en la zafra 2015 respecto a la anterior y los problemas climáticos que afectaron los rendimientos en la zafra de este año. Pese a todo, las perspectivas a futuro para este oleaginoso son favorables.

Los alimentos procesados también experimentaron una caída importante. El rubro que más incidió fue el lácteo. Este sector experimentó una caída muy importante en sus precios, la tonelada promedio de leche en polvo cayó a menos de la mitad (justo es reconocerlo, luego de un aumento significativo) y dificultades de acceso a mercados externos. Pero en los últimos meses ha habido señales auspiciosas, fundamentalmente del arroz y la cebada, y los alimentos comenzaron a recuperarse.

El resto de los productos presenta una caída constante desde mediados del pasado año. Dentro de esta categoría se incluyen las manufacturas y en particular aquellas que procesan insumos o materiales de origen industrial, que tal como se muestra en el gráfico chico de la izquierda pierden peso en la estructura de exportaciones del país. En dólares corrientes cayeron 26% en lo que va del año respecto a igual período de 2015. Los productos de base agropecuaria experimentaron caídas sensiblemente inferiores, entre el 5% y el 6%.

Las MOI explican más de la mitad del descenso total de las exportaciones en lo que va del año. En el caso de los productos primarios, vistos en su conjunto, el descenso se explica por el descenso de los volúmenes exportados de soja debido a la seca del verano y las inundaciones posteriores, por lo que esta caída puede considerarse como coyuntural.

Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) se dirigen fundamentalmente a la región. La recesión por la que esta atraviesa explica su desempeño.

El gráfico chico de la derecha muestra como cayeron las ventas de estos rubros tanto a Argentina como a Brasil. Pero también cayeron a los restantes destinos.

El gráfico también muestra que la caída fue mayor hacia el mercado brasileño. En algunos rubros la caída fue muy importante como en el caso del plástico, el caucho, los químicos, los autos y autopartes. En ninguno de estos casos el descenso fue inferior al 20%, trepando hasta el 90% en algunos productos químicos como los fungicidas.

Pese al descenso de las exportaciones de MOI a Brasil, el total de ventas a ese mercado aumentó. Las solicitudes de exportación a noviembre señalan un incremento del 6,5% de la mano de los lácteos y la cebada, ya que el resto de los rubros cayó.

El sector lácteo pudo recomponer en parte sus ventas externas con mayores colocaciones en Brasil tras la desafortunada incursión en el mercado venezolano. Por cierto que no fue una sustitución perfecta ya que a Venezuela se vendían quesos y a Brasil mayoritariamente leche en polvo.

Pero en todo caso, muestra la mayor flexibilidad que tiene los productores de commodities para encontrar mercados sustitutos, a diferencia de las MOI que ante los problemas en la región se le dificulta acceder a nuevos destinos.

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