Uruguay se mantuvo fuera de otra lista negra.

Por segundo año consecutivo Uruguay se mantuvo en 2016 por fuera de otra lista negra. En este caso se trata de la Lista de Mercados Notorios que define la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), esto es, la lista que señala a aquellas plazas en donde se comprueba que hay fácil acceso –como destino o espacio de Tránsito– para los artículos piratas o falsificados.
Ese hecho es para Fernando Wins, gerente de control y gestión de riesgo de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), un logro muy relevante.

"Ser incluido en este tipo de listas da la pauta de que Uruguay puede no ser un país confiable, y eso puede tener impacto en inversiones que puedan no ser captadas por el país", evaluó el jerarca. Señaló además que su oficina se enfrenta al particular desafío de controlar un comercio que se beneficia ampliamente de las características geográficas y logísticas del puerto de Montevideo, "desde donde en pocas horas un producto puede llegar a cualquier punto del litoral argentino, o cualquier ciudad de Paraguay o Brasil".

Incautaciones

La mercadería falsa que fue detenida en tránsito, es decir con destino a otro país –que es la más frecuente–, sumó un valor de US$ 14 millones en 2016. En tanto, los artículos piratas incautados que tenían como destino de comercialización el mercado local totalizaron casi US$ 2 millones, según los datos que aportó Wins en el seminario internacional Propiedad Intelectual 2.0: Evolución y Desafíos, organizado por la DNA, Cervieri Monsuárez & Asociados, la Cámara de Lucha contra la Piratería y el Contrabando del Uruguay y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.

Los buenos resultados de las incautaciones, más los descargos que presentó la DNA ante una queja de una marca en la USTR en 2016, jugaron a favor de Uruguay para evitar ser definido como mercado notorio. No obstante, Wins atribuye el éxito al Código Aduanero de 2014, que permitió el control de las zonas francas, "y mayores trabajos de inspección derivados de la autorización", además de la reestructura administrativa de 2013 que creó, entre otros departamentos, la División de Propiedad Intelectual, Lavado de Activos y Narcotráfico, encargada de centralizar la información sobre las confiscaciones y enviarla a Estados Unidos.

Los productos que imitan marcas originales son en su mayoría artículos de electrónica e indumentaria, pero también calzados, bolsos, carteras y perfumes. Una vez incautados se destruyen o se donan a entidades estatales o ONG, según lo que soliciten las marcas perjudicadas. Además las empresas hacen la denuncia penal. El artículo 81 de la ley de marcas (Nº 17.011) castiga con seis meses de prisión a tres años de penitenciaría el uso, fabricación, falsificación, adulteración o imitación de una marca registrada.

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